Esos genios desconocidos

      A mediados de diciembre de 2011, nos llegaba por un pequeño titular de prensa, que fácilmente podría pasar desapercibido, la noticia de la muerte de Manuel Jalón. Así, de mano, a la mayoría no nos dice nada ese nombre, pero la cosa cambia cuando seguimos leyendo y descubrimos que Manuel Jalón forma parte de la historia por ser el inventor de un artículo que, sin duda, nos ha facilitado mucho la vida: la fregona.

      Algunos, tenemos edad suficiente para haber visto a nuestras madres y abuelas machacarse las rodillas y los riñones fregando los suelos de casa, con la única ayuda de una pequeña almohadilla sobre la que arrodillarse y escurriendo a mano, una y otra vez, una bayeta que pronto había cambiado su color original, por un sucio gris que ya nunca más iba a abandonar. Sin embargo, todo empezará a cambiar cuando en 1956, este ingeniero aeronáutico que nació en Logroño en 1925 y que pasó la mayor parte de su vida en Zaragoza, hizo caso de la sugerencia de un amigo que, mientras tomaban algo en un bar y se fijaban en una mujer que fregaba el suelo del establecimiento, le dijo que debería dejar de pensar en componentes aeronáuticos e inventar algo para que las mujeres pudieran fregar de pie. Recordó entonces un artilugio que había visto en Estados Unidos, cuando realizaba un curso de mantenimiento de aviones. Se trataba de un original cubo metálico dotado de dos rodillos de madera, que permitían escurrir las bayetas mojadas con que se limpiaban los hangares. Inspirado en aquello, desarrolló los primeros proyectos de su ingenio. La simple idea de poner un palo de escoba a un manojo de tiras de algodón y escurrirlo en un cubo dotado de unos rodillos accionados por un pedal, iba a cambiar radicalmente los hábitos de limpieza existentes en aquellos días, sobre todo con la llegada del primer modelo de uso doméstico en 1964, que no sólo iba a dignificar, sino también hacer mucho más cómodo el trabajo de millones de mujeres, además de prevenir muchas enfermedades producidas en rodillas y espalda, por la postura, y en las manos, por el contacto continuado con la lejía.

      Sin embargo, en su momento, fue necesaria una gran labor comercial para dar a conocer aquel novedoso artículo, teniendo que recorrer una por una cada tienda para presentarlo y el comerciante, a su vez, hacer demostraciones a cada cliente que pasaba por la tienda para poder venderlo. No obstante, pronto iba a hacerse un sitio en los hogares españoles, viajando además a otros países de la mano de turistas y emigrantes que, cuando se iban de España, llevaban consigo muestras de tan práctico utensilio. Hoy en día es algo de uso común en cualquier casa, millones de personas la utilizan en todo el mundo y ni siquiera puedo pararme a pensar en como haríamos si no existiera este artículo, al que su creador llamó "lavasuelos", pero su primer vendedor, Enrique Falcón, bautizó como "fregona", expresión por la que se conocía a la mujer que fregaba los suelos.
      Manuel Jalón, además de la fregona, desarrolló el diseño de una jeringuilla desechable, de la que diariamente se utilizan millones de unidades en todo el mundo. Como él, muchos otros personajes han enriquecido la historia de este país con su creatividad, colaborando con sus inventos y sus ideas a hacernos la vida un poco más fácil. Algunos son bastante conocidos. De otros, en cambio, sus nombres resultan desconocidos para la inmensa mayoría de nosotros.
Así, podemos recordar aquí a algunos de ellos como:
Alejandro Goicoechea, nacido en Elorrio (Vizcaya) en 1895, que creó un tren articulado muy ligero, indescarrilable y que alcanzaba grandes velocidades sin apenas riesgo, el Talgo
- Narciso Monturiol, nacido en Figueras (Gerona) en 1819, creador del primer buque sumergible.
- Isaac Peral, nacido en Cartagena (Murcia) en 1851, creador del primer submarino propulsado por energía eléctrica.
- Juan de la Cierva, nacido en Murcia en 1895, creador del autogiro, precursor del helicóptero moderno.
- Jerónimo de Ayanz, nacido en Guenduláin (Navarra) en 1553, pionero en el desarrollo y construcción de la máquina de vapor.
- Enric Bernat, nacido en Barcelona en 1923, que, aunque no fue el creador de los caramelos con palo, pues ya se utilizaban anteriormente, sí tuvo un gran éxito en la comercialización del producto que se le ocurrió fabricar, cuando se fijó en que los niños para hablar y jugar se sacaban los caramelos de la boca: el Chupa Chups, golosina que hoy en día se vende en casi todo el mundo.
Leonardo Torres-Quevedo, nacido en Santa Cruz de Iguña (Cantabria) en 1851, cuyas ideas contribuyeron a mejorar el funcionamiento de teleféricos y funiculares, ideando y creando algunos tan importantes como el que cruza las cataratas del Niágara. Además, desarrolló un modelo de máquina taquigráficamáquinas de escribircalculadoras, una máquina de juego automático de ajedrez y un curioso ingenio al que llamó telekino, que permitía controlar mediante ondas hertzianas a otro aparato que estuviera situado más lejos, es decir, el origen del mando a distancia. 
- Manuel Vicente García, nacido en Zafra (Badajoz) en 1805, un cantante de ópera y profesor de canto, tan preocupado porque sus alumnos aprendieran a respirar correctamente, que ideó un artilugio para poder visualizar la laringe y comprender su funcionamiento y que, desde entonces, sería de gran utilidad para la medicina: el laringoscopio.
- Emilio Herrera, nacido en Granada en 1879, diseñó la escafandra estratonáutica, un traje presurizado que fue el precedente de los trajes espaciales. 
Además, también podríamos hablar aquí de la grapadora diseñada y fabricada por Juan SolozabalJuan Olave, cuando la fábrica de armas El Casco, que ellos habían fundado en 1920 en Eibar (Guipuzcoa), tuvo  la necesidad de reconvertirse debido a la crisis y buscar nuevas líneas de trabajo. No fue la primera grapadora de la historia, pero sí el modelo de sobremesa más utilizado durante la segunda mitad del siglo XX y aún hoy es el más apreciado. De su fábrica salió, además, un popular  afilalápices mecánico que diseñó Ignacio Urresti en 1945.

      De anónimos creadores, pero de origen español, podemos citar algunos artículos tan populares como: el Botijo, la Bota de Vino típica de Navarra o el Porrón, originario de Cataluña y que debe su nombre a su parecido, en la forma, a una variedad de pato buceador. Además, cómo no, la guitarra; la navaja, que parece ser que apareció en el siglo XVI, cuando Carlos I prohibió por ley llevar espada a quienes no pertenecieran a la nobleza;  o el cigarrillo, originado también en el siglo XVI, cuando los mendigos de Sevilla empezaron a aprovechar los desperdicios de tabaco, liándolos en papel de arroz.
    Unos días antes de la publicación de este artículo, podíamos leer en la prensa que un catalán, Santi Trias Bonet, había inventado una máquina capaz de producir energía a partir de la presión que se genera en una columna de agua, una energía 100% limpia, que no contamina. Desde aquí, queremos desearle tanto éxito como el que Jalón tuvo con su fregona y que, no tardando mucho, haya millones de máquinas repartidas por todo el mundo que nos libren, de una vez por todas, de nuestra dependencia de los combustibles fósiles que tanto ensucian nuestro planeta.

Los Cuadernos de Urogallo
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La Cocina de Urogallo 
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